jueves, 26 de julio de 2007

pre número dos: excusas

Avatares y correrías cuantiosas e incontables nos han tenido medio ocultos, desde la publicación de nuestro gran número nacimiento hasta el día de hoy, y se nos pregunta a menudo, con inquietud y ansia, si el segundo número, o sea el próximo, verá la luz o no, si se hará realidad o se quedará en un cotilleo infundado, si lo publicaremos o nos fugaremos del país con el alijo de colaboraciones en un maletín. Que qué se trae la Tenia entre ventosas y que dónde ha estado y está, nos preguntan, en resumen, eso y otras cosas, como su estado civil o sus películas favoritas, cosas que no vienen a cuento ahora, todo a su tiempo. Nos limitaremos a dar la conveniente y enrevesada excusa de tanto desaparecimiento:

- Poco después de haber sido parida, la Tenia fue invitada a una función de Pulgas en un Circo, a la que, como ya explicamos en su momento a los organizadores, no le fue posible asistir. Tal horrible desplante o sorpresiva ausencia, se debió a un viaje de negocios a varios cientos de kilómetros al sur, donde tenía La Tenia negocios pendientes con medusas y moteros.

- Algunas semanas más tarde se encontraba la Tenia, fortuitamente, con su hermanastra mayor, a la que desconocía hasta el momento, Mombaça, una gran revista de Salamanca a todo color y con muchas más y mayores páginas que la Tenia (pero eso sí, sin glob), también gratuita y resultante de un batiburrillo de colaboraciones de todas y cualquiera de las ramas de la creación.


En un acto de generosidad y amor fraterno, el jefe de Mombaça invitaba a veinte de nuestras pequeñas primeras tenias a un viaje a Roma, donde, suponemos, habrán tenido ocasión de intercambiar pareceres con Benedicto Dieciséis (Bene), y de meterse en unos cuantos platos de pasta.

-Tras tanto glamour, una noticia trágica manchaba el buen devenir de las cosas: En la noche del 21 de julio, La Tenia sufrió en las carnes de seis enviadas especiales la furia de un tornado de Georgia (Debod). Un tornado por aspersión, y repentino, y cruel. Así quedaban las pobres, maltrechas y aplastadas:

(tres de las tenias supervivientes, mirando desamparadas hacia el horizonte)




No hubo más pérdidas que las estéticas que pueden observar en la foto, pero comprenderán que tal shock haya atrasado sensiblemente el nacimiento de una segunda generación de parásitos.


Y con esta breve reseña de los caminos de La Tenia, que son, como los de Dios, insondables, nos despedimos hasta dentro de muy, mucho más pronto de lo que creen...

Permanezcan atentos, escuchen a su Tenia interna. Estamos a punto, a repunto, de sacar al mundo otra gran cosilla.